Posted by Roberto
domingo, 25 de octubre de 2009
Yimmi Oswaldo Escobar jamás hubiera caído en el bajo mundo de las drogas, en las calles deshabitadas del barrio San Carlos, al suroriente de Santiago de Cali, si los amigos que secundaba no lo hubiesen tentado y más, si él no hubiese cedido a sus pretensiones.
Pero sucumbió. Se hizo adicto. Nunca robó porque en medio de la desesperación su madre le proveía cuanto necesitaba para que no incurriera en la delincuencia. Otros de sus compañeros habían sustraído cosas para mantener su adicción; habían pagado la hazaña con su propia vida.
La crisis pronto vino a su vida. Creyó que no valía la pena seguir adelante. Muchas veces pensó en el suicidio. En su estado de desasosiego y fruto del sinnúmero de oraciones que había a su favor, tuvo un encuentro con el Señor Jesús. Jamás pensó que sería de esa manera, pero fue así.
Hoy es pastor evangélico. Predica en una creciente denominación de mi amada ciudad. "¿Qué te llevó a caer tan bajo?", le pregunté en cierta ocasión. La respuesta no se hizo esperar: "Las malas amistades", dijo.
Una frase que escuchamos con frecuencia en América Latina dice: "Dime con quién andas y te diré quién eres". Un refrán que encierra una profunda verdad. La Biblia va más allá. En ella leemos que "El que con sabios anda, sabio se vuelve; el que con necios se junta, saldrá mal parado. Al pecador lo persigue el mal, y al justo lo recompensa el bien" (Proverbios 13:20, 21. NVI).
Usted y nadie más que usted toma sus propias decisiones. Decide con quién amistar; decide qué invitaciones aceptar; decide qué pasos dar. Nadie más que usted toma decisiones.
Si alguna vez se siente al borde de caer en su vida cristiana, pida fortaleza al Señor Jesús para vencer. No dudo que la respuesta se producirá. Él es quien nos alienta a seguir adelante. ¡Vaya a Él en procura de fortaleza!
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Reflexiones