El regreso inminente de Jesús debe motivar a los cristianos a la santidad y la vigilancia.
"Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del Hombre ha de venir" (Mateo 25:13).
Objetivos
1. Entender que cada cristiano, esté vivo o haya muerto, participará del arrebatamiento en el regreso de Cristo y escapará del juicio de Dios.
2. Dedicarse a una vida justa para estar siempre preparado para el arrebatamiento.
Bosquejo
I. Se da la seguridad.
A. Tenemos una esperanza segura.
B. Esperanza en la resurrección de Cristo.
C. Una palabra segura del Señor.
II. Arrebatados en las nubes.
A. Arrebatados juntos.
B. Transformados en un instante.
III. ¡Hay que velar!
A. ¡ Viene en un abrir y cerrar de ojos!
B. Animando a los creyentes.
C. No nos ha puesto para ira.
El apóstol Pablo se regocijaba porque los tesalonicenses se habían convertido "de los ídolos a Dios, para servir al Dios vivo y verdadero, y esperar de los cielos a su Hijo, al cual resucitó de los muertos, a Jesús, quien nos libra de la ira venidera" (1 Tesalonicenses 1:9,10). Pero aunque la espera del regreso de Cristo era algo bueno en sí, surgieron dos problemas. El primero, que se trató en el capítulo 4, era que algunos enseñaban que los creyentes que murieran antes del regreso de Cristo perderían toda la gloria y la bendición. El capítulo 5 revela un segundo problema que es la tentación de averiguar el tiempo de su regreso. Pablo quería que los tesalonicenses tuvieran una actitud vigilante para estar listos para cuando el Señor Jesús regresara.
I. Se da la seguridad (1 Tesalonicenses 4:13-15)
A. Tenemos una esperanza segura
La Biblia siempre señala el futuro cuando trata asuntos de actualidad. Y aunque el apóstol Pablo estaba muy consciente de la vida moral y la conducta en esta vida, pensaba en la vida venidera, según el maravilloso plan de Dios que traerá a Jesús de nuevo a la tierra.
¿Por qué estaban en peligro los creyentes tesalonicenses de entristecerse como los que no tenían esperanza?
Los cristianos en Tesalónica habían aceptado las promesas de Dios y habían puesto su esperanza en Cristo. Esperaban ansiosos el regreso de Cristo del cielo. Tenían la seguridad de que cuando El viniera, recibirían nuevo cuerpo, inmortal e incorruptible. Sin embargo, ellos habían salido de la religión griega con costumbres paganas que enseñaban que todos los muertos entraban en un mundo oscuro de los espíritus, del cual no había escape. Aparentemente esas antiguas ideas griegas tenían cierta influencia aun en algunos cristianos. Concluyeron falsamente que si alguien moría antes del regreso de Jesús, no participaría de la gloria, la bendición y el gozo de ese evento.
Lamentablemente esta clase de error ocurre de vez en cuando. En años pasados se publicaron algunos libros y tratados que declaraban que una persona no tenía fe si no vivía para ver el arrebatamiento. La mayoría de los que enseñaban eso ya están muertos.
Pablo notó que esa clase de enseñanza errónea en Tesalónica estaba entristeciendo a muchos creyentes que tenían seres queridos que ya habían muerto. En verdad, su tristeza expresaba una desesperación como la de los paganos junto a las tumbas de sus seres amados. En su primera carta, Pablo les dijo la verdad que reemplazaría la desesperación que sentían con una esperanza nueva y segura que jamás les faltaría.
B. Esperanza en la resurrección de Cristo.